50 50 50 50

La Educación reproduce las diferencias sociales

13 de junio de 2010

La desigualdad se consolida

Paul Walder
Punto Final


La educación consolida las diferencias sociales. Esta es la conclusión tras observar los resultados de la última prueba Simce para estudiantes de cuarto y octavo básicos. Si la función de la educación es reducir la brecha social heredada desde la cuna y aumentar las oportunidades, en Chile parece apuntar en la dirección opuesta. En cuarto básico la diferencia promedio entre los niños de los niveles socioeconómicos más alto y más bajo es de 65 puntos; en octavo básico este margen sube a 73 puntos. Si nos concretamos a Matemáticas, esta diferencia es aún mayor: 72 puntos en cuarto básico y 98 en octavo. A mayor educación, mayor desigualdad.

Aquí algo parece haber fracasado. No sólo un proyecto educacional, sino un proyecto de país. La nación recientemente admitida en la OCDE, el club de los países desarrollados -o con pretensiones de serlo-, exhibe de manera casi impúdica sus falencias para avanzar hacia ese deseado desarrollo. Porque la OCDE no sólo está formada por naciones industrializadas, sino por países que han hecho del capitalismo un modelo que intenta la cohesión social, la creación de una sociedad de oportunidades, la reducción de las diferencias que genera el libre juego del mercado.

La educación chilena está en crisis. Otro palmario resultado del Simce demuestra que los alumnos de cuarto y octavo básicos tienen un rezago de dos cursos en su nivel de aprendizaje. En Matemáticas, el 34 por ciento de los alumnos de cuarto básico sólo tiene conocimientos de los contenidos de segundo y parte de los de tercero básico, en tanto un 37 por ciento no tiene ni los conocimiento de segundo básico. Aún peor es el panorama en los chicos de octavo: el 62 por ciento no tiene conocimientos de sexto básico, en tanto el 25 por ciento apenas conoce los contenidos de sexto y séptimo.

Esta dramática información sobre el nivel de la educación chilena aparece de manera simultánea con datos de carácter económico que apuntan en la misma dirección, de reforzar la desigualdad. Las grandes corporaciones aumentaron sus utilidades en un 43 por ciento promedio durante el primer trimestre del año. Resultados sobresalientes, sin duda, en un país golpeado por la crisis y por un reciente cataclismo. Puede ser una gran noticia para los directores y accionistas de estas empresas, pero no es una gran información para el resto del país. Como la educación, la gran economía chilena trabaja consolidando las desigualdades.

Las políticas mercantilistas, empujadas a toda marcha durante los últimos treinta años, han creado un patrón económico y social que ha generado la mayor desigualdad en la distribución de la riqueza en la moderna historia económica de Chile. Una distorsión que no han logrado torcer diez años de políticas asistenciales impulsadas por la Concertación, y tampoco lo logrará el gobierno de derecha de Sebastián Piñera.

Los resultados están a la vista. Aun cuando el peor momento de desigualdad en la distribución de la riqueza se produjo tras la gran oleada globalizadora de la década de los noventa, los resultados de las políticas públicas que han buscado amortiguar los efectos del libre mercado y de la mercantilización de todas las actividades económicas -desde el transporte y las comunicaciones a la salud y la educación- han sido mínimos. La desigualdad en la distribución de la riqueza en Chile se ha mantenido. Diez años de políticas asistenciales exhiben no sólo su fracaso, sino la consolidación de una sociedad basada no en la inclusión ni en la cohesión social, sino en la diferencia, la discriminación, la desigualdad.

La región más desigual del mundo

La Cepal acaba de publicar La hora de la igualdad , un informe preparado para el trigésimo tercer período de sesiones del organismo, que tuvo lugar entre el 30 de mayo y el 1º de junio, en Brasilia. En el documento se recoge la realidad económica y social latinoamericana, golpeada nuevamente por la fuerte crisis mundial. Tras la recesión internacional, que afectó los flujos de inversión y las exportaciones de la región, Latinoamérica es más pobre que antes. La pobreza pasó entre 2008 y 2009 de 33 a 34,1 por ciento, lo que en números absolutos se traduce en nueve millones de pobres más.

Para la Cepal, Latinoamérica es la región más desigual en el mundo en cuanto a la distribución de la riqueza. “El ingreso medio por persona de los hogares ubicados en el décimo decil (diez por ciento más rico) supera alrededor de 17 veces al del 40 por ciento más pobre”. Esta relación -explica el organismo- es altamente variable de un país a otro. Va de alrededor de nueve veces en la República Bolivariana de Venezuela y Uruguay, hasta 25 veces en Colombia. Por su parte, el ingreso per cápita del quintil (20 por ciento) más rico supera, en promedio, 19 veces el del más pobre, con un rango que va desde menos de diez veces en los países ya señalados a unas 33 veces en Honduras.

Comparativamente con los inicios de la década recién pasada, la Cepal estima avances. Porque entre 1990 y 2002 la región mostró una marcada rigidez en la distribución del ingreso, luego de haber elevado los valores históricos en la década de 1980. “El período 2003 a 2008, en cambio, no sólo se caracterizó por un crecimiento económico sostenido, sino por una tendencia, leve pero evidente, hacia una menor concentración del ingreso”. El índice de desigualdad -dice el organismo- cayó un cinco por ciento a nivel regional con respecto al nivel que tenía en 2002, empujado principalmente por las disminuciones en Argentina, Bolivia, Panamá y la República Bolivariana de Venezuela, todas con caídas superiores al diez por ciento. Pero también hubo disminuciones, aunque menores, en Brasil, Chile, Ecuador, Nicaragua y Paraguay, en estos casos a tasas en torno a un siete por ciento.

Lo que puede deducirse de estas cifras es el grado de impacto que tienen las políticas públicas para suavizar el libre juego del mercado, que tiende naturalmente a la desigualdad. Es mayor en aquellos países que han impulsado políticas para empoderar a la ciudadanía y restarle espacio, no sin grandes tensiones, a las grandes corporaciones. Entre ellos están Venezuela y Bolivia, pero también Argentina.

La participación de Chile en este grupo de países obliga a otra interpretación. Es el único país, junto a Uruguay -nación cuyos indicadores sociales han sido tradicionalmente diferentes al del resto de Latinoamérica- cuyas políticas económicas se rigen bajo el libre mercado. Chile logra moderados avances en la lucha contra la desigualdad bajo un sistema económico de corte neoliberal, patrón económico en vigor desde hace treinta años y consolidado por consenso con la institucionalidad política vigente.

El actual gobierno, así como los anteriores, argumenta que bajo este sistema Chile puede alcanzar el desarrollo en los próximos ocho años. Puede lograr situarse entre los países de la OCDE con un capitalismo y, supuestamente, sistemas de bienestar social desarrollados. Un proyecto que ha sido puesto en duda al considerar que está basado en la baja recaudación fiscal obtenida por el crecimiento económico, lo que relativiza las posibilidades de alcanzar la meta en el plazo establecido. Porque desde el primer gobierno de la Concertación, los chilenos hemos venido escuchando de las autoridades la misma promesa, con los efectos por todos conocidos y padecidos.

Impuestos amortiguan la desigualdad

Para la Cepal hay una vía principal para reducir de manera efectiva la desigualdad y avanzar hacia el desarrollo: un pacto fiscal que permita al Estado obtener mayores recaudaciones para invertir en políticas públicas. Otra es contar con empleos mejor remunerados y mejores pensiones, entre otras medidas. Pero el pacto fiscal es una de las herramientas principales para hacer una inversión sostenida, por ejemplo, en educación, la palanca básica para reducir la brecha social y apuntar hacia el desarrollo.

Actualmente la recaudación tributaria en América Latina es de un 18 por ciento del PIB, que en Chile sube un poco, para alcanzar a 21 por ciento. Pero “este nivel es muy bajo tanto en relación con el grado de desarrollo relativo de la región como, sobre todo, con las necesidades de recursos implícitas en las demandas de políticas públicas que enfrentan los Estados latinoamericanos”. Ello, pese a que la recaudación tributaria creció en la región desde un trece por ciento en 1990 al 18,9 actual (en Chile pasó desde un 15,5 en 1990 al 21 por ciento de 2008).

Si Chile quiere integrarse en pleno, y no sólo en la forma, al grupo de países de la OCDE, debiera acercarse a sus indicadores. Pero la distancia es aún enorme. En 2007, la carga tributaria de los países de la OCDE fue del doble de la de América Latina. En el caso de Chile, debiera aumentar la recaudación tributaria desde el 21 por ciento del PIB a cerca del 40 por ciento. Un salto, una quimera, si atendemos a la actual polémica por un alza tributaria a la gran empresa de escasos tres puntos porcentuales.

El problema no sólo apunta a la cantidad, sino también a la forma de recaudación, orientada principalmente a los impuestos indirectos, como el IVA, que paga mayoritariamente toda la población, pobres incluidos. En América Latina sólo un tercio de la recaudación procede de impuestos directos: el grueso recae en impuestos al consumo y otros impuestos indirectos. Esto conduce a una situación extremadamente grave: “la distribución del ingreso después del pago de impuestos es más inequitativa que la distribución primaria”. Si consideramos, dice la Cepal, que el impuesto a la renta es el más progresivo de los impuestos, “es posible inferir que la estructura tributaria de los países latinoamericanos es más regresiva que la que corresponde a las economías desarrolladas, lo que afecta negativamente la distribución del ingreso y constituye uno de los factores que hacen de América Latina una de las regiones más desiguales del planeta”.

Los impuestos constituyen en los países de la OCDE una gran herramienta para amortiguar las desigualdades. La carga tributaria en los países de la Unión Europea reducen en promedio la desigualdad (entre antes y después de los impuestos) en -32,6 por ciento, aun cuando hay países como Dinamarca en que esta reducción llega a casi -41 por ciento. En Latinoamérica, la reducción es irrisoria: un -3,8 por ciento promedio (-4,2 en Chile, -2 por ciento en Argentina, -3,6 en Brasil).

Ante esta evidencia, la Cepal destaca “la necesidad de generar un pacto fiscal que permita dotar al Estado de mayor capacidad para distribuir los recursos y desempeñar un papel más activo en la promoción de la igualdad”. Tanto desde el punto de vista de la recaudación, señala, como en la estructura tributaria, “hay márgenes significativos para avanzar y fortalecer el rol redistributivo del Estado”.

El desarrollo, tal como lo ha vivido Chile y América Latina, ha llegado a un punto de inflexión. Aspectos como las crisis financieras, dice la Cepal, y como el cambio climático, ponen en entredicho los paradigmas de crecimiento económico que predominaron en las décadas precedentes. Por tanto, la única salida en Chile y la región es rediseñar el modelo económico y político, sobre una base de mayor presencia estatal que se haga cargo de las nuevas realidades que surgen de la crisis y “de los imperativos que plantea la agenda de igualdad de derechos”. De lo contrario, dice Cepal, “no habrá futuro”. De lo contrario, decimos nosotros, toda política basada en el actual padrón económico y político estará destinada a la conservación de nuestras desigualdades. El camino al desarrollo será un cuento más.

Seguir leyendo...

El zarpazo posible


Eduardo Montes de Oca
Bohemia



A todas luces, y a despecho de una suerte de inercia de la razón, las cosas en estos andurriales que llamamos planeta Tierra no están como para andar creyendo ver en todos los demás una lógica acorde a la condición humana, en lo individual, e incluso a lo más útil, en cuestiones de política.
Y digo esto porque, si lo más atinado para el mundo sería evitar a toda costa una guerra de incalculables proporciones y ecos, en la actualidad el sentido común se tambalea por obra y gracia de una ambición, geopolítica, que ha alcanzado un signo claro en la aprobación por el Consejo de Seguridad de la ONU de nuevas sanciones contra Irán, país al que ciertas superpotencias, como en carnavalesco y repetido “paseo”, suponen aviesos fines nucleares.

¿Cómo avenirse al pretexto de que la nación persa ha violado los principios del Tratado de No Proliferación Nuclear sin siquiera echar un vistazo a la sabia proposición conjunta de Ankara y Brasilia -hoy paradigmas de diplomacia- en el sentido de enriquecer en Turquía, en proporciones que impedirían la fabricación de armas de exterminio masivo, el uranio que utilizaría el programa de Teherán, que aceptó la sugerencia sin medias tintas? Ello, sin contar el hecho irrecusable de que esta última capital ha reafirmado su aquiescencia a una inspección que, eso sí, no vaya precedida por el chantaje de medidas coercitivas.

Sin duda alguna, la testarudez del Consejo, por lo general escorado hacia el lado gringo, trasluce una divisa entresacada de las enseñanzas de Maquiavelo, práctica del Imperio: el fin justifica los medios. Y como el fin es destruir al “régimen” de los ayatolas, que defiende a capa y espada su derecho inalienable al progreso estable, sostenible, en un orbe donde el petróleo escasea cada vez más y, por tanto, deberá ser paulatinamente sustituido, pues a olvidar asuntos de “poca” monta como el que si alguien necesita correctivo son precisamente aquellos que ni se han dignado a rubricar el famoso Tratado y se han convertido en la única superfortaleza nuclear de la región. ¿Tendremos que nombrarlos? El excluyente Estado judío.

¿A qué viene todo esto?, se preguntará un lector desavisado, si los hubiera. Ah, a que entre los posibles escenarios que habremos de concebir, en aras de plantearnos respuestas rápidas a los imponderables de la existencia, tendremos que otorgar prioridad al que el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, acaba de reflejar en una de sus habituales reflexiones: la posibilidad real de un zarpazo contra el pueblo persa.



El aviso del Comandante



Fidel, quien pondera la actitud de quienes votaron en contra de la resolución -Turquía y Brasil; el Líbano se abstuvo-, advierte de que tanto Israel como los Estados Unidos y sus aliados con la inicua prerrogativa del veto -Francia y Gran Bretaña- querrían aprovechar el enorme interés que despierta el Mundial de Fútbol para tranquilizar a la opinión internacional –la socorrida cortina de humo-, indignada por la criminal conducta de las tropas élites hebras frente a la Franja de Gaza –la masacre cebada en la flotilla de ayuda al pueblo palestino-, de manera que la embestida podría dilatarse unas semanas, o más, en calculada y cínica espera de que las personas olviden los aires de tragedia segura.

A guisa de calzo factual de su tesis, Fidel pone en función del lector sus conocimientos de la naturaleza intrínsecamente agresiva del imperialismo, que en su momento colocó al Sha de Irán en el sitial de gendarme en el Asia Central, y que no ceja en justificar a otro socio de correrías, el régimen sionista, sus centenares de artilugios atómicos con el frágil ardid de que no ha rubricado el dichoso Tratado de No Proliferación.

Dejando asentada su admiración por el pueblo judío, sufriente de uno de los más grandes genocidios de la historia, el Comandante en Jefe de la Revolución asevera que el odio del Estado sionista hacia los palestinos es tal, que no vacilaría incluso en enviar al millón y medio de hombres, mujeres y niños de Gaza a crematorios similares a los del Tercer Reich. Precisamente esta animadversión y las apetencias a que aludíamos bien podrían confabularse para esa más que probable “etapa nueva y tenebrosa para el mundo” que parecen prefigurar las oportunas citas de las declaraciones de Barack Obama a la CNN aportadas por el articulista. Palabras, las del presidente de los Estados Unidos, en todo momento dirigidas a reforzar una supuesta intransigencia de los satanizados iraníes.

De modo que, teniendo en cuenta la naturaleza inmanente de los imperios, las “artes” demonizadoras de que estos echan mano para luego arremeter –no solo Yugoslavia, Iraq- y claro que la reputada luz larga de quien nos advierte del peligro, lo menos que podríamos hacer es prepararnos para lo peor. Y ojalá que la solidaridad que implica esta actitud logre conjurar el “zarpazo al acecho” que refiere Fidel.

Seguir leyendo...

Las mentiras sobre el financiamiento de la reconstrucción

Celso Calfullan
Rebelión



No existe ninguna razón para que miles de chilenos estén sufriendo por mediaguas de mala calidad que se están lloviendo, que estén pasando frío y hambre o lo que es peor que todavía sigan viviendo en carpas. El gobierno de Piñera ha inaugurado una nueva versión de las casas Copeva que entregaba la Concertación, ahora tenemos las mediaguas Copeva.

Mientras los parlamentarios de la Alianza por Chile y la Concertación, supuestamente están discutiendo un “Proyecto de financiamiento para la Reconstrucción” que envió el gobierno al congreso con “suma urgencia”, proyecto que como ya podemos ver ha terminando siendo un impotente plan de reconstrucción. La frase de “suma urgencia” es una broma de mal gusto, dado que van mas cien días desde el terremoto del 27 de febrero, en realidad todo esto no es mas que parte de una gran farsa y no busca solucionar ninguno de los problemas reales que tienen miles de familias obreras que hoy lo están pasando muy mal en el sur del país.

¿De donde sacar los recursos para la reconstrucción?

No existe ninguna razón para que hoy se este discutiendo de donde sacar los recursos para la reconstrucción, dado que el país tiene mas de 11 mil millones de dólares ahorrados en el exterior, con los cuales ya se deberían estar tomando medidas de fondo para solucionar los problemas de vivienda que tienen miles de chilenos que resultaron con sus casas destruidas por el sismo.

Si los problemas los tuvieran los dueños de los bancos, esos recursos ya hubieran sido traspasados al sistema financiero, como ya ocurrió anteriormente en Chile en los años ochenta y luego esa deuda privada mágicamente termino convirtiéndose en deuda pública y finalmente tuvimos que pagar todos los trabajadores de este país, mientras los bolsillos de los banqueros siguieron engordando hasta hoy.

Más beneficios tributarios para los empresarios

El gobierno de Piñera intenta confundir a la población haciendo pequeños aumentos de tributos y que más encima son transitorios, pero por otro lado entregando rebajas permanentes de impuestos como el de timbres y estampillas, con lo que finalmente lograran que los grandes empresarios obtengan mayores beneficios tributarios de los que ya tienen. Esta es la razón por la que las organizaciones empresariales y la Cámara de Comercio han llamado a apoyar el proyecto de financiamiento propuesto por el gobierno de su “colega”.

A los beneficios tributarios debemos agregarle además los recursos que le serán traspasados junto con las empresas estatales que serán entregadas a los empresarios, como es el caso de la privatización de las sanitarias y Edelnor de Codelco. Además de todos los recursos que ya han sido traspasados a los empresarios con la excusa de la reconstrucción.

El show de la reconstrucción

La Alianza por Chile y la Concertación siguen culpándose unos a otros por la lenta aprobación de los recursos para la reconstrucción y siguen jugando con el sufrimiento, el frío y el hambre que están pasando miles de chilenos pobres que ya no pueden seguir esperando.

La discusión en el Parlamento del proyecto de financiamiento para la reconstrucción sigue sin tener ningún sentido dado que los recursos existen y solo bastaría con traerlos de vuelta al país y usarlos para entregar una solución rápida y apropiada a las familias trabajadoras que hoy están sufriendo. Pero en cambio tenemos a todos los parlamentarios y al gobierno desarrollando su show para las cámaras de televisión y tratando de sacar dividendos políticos con el drama de miles de chilenos.

Alianza por Chile y Concertación, más de los mismo

No se puede tener ninguna confianza en estos dos conglomerados de derecha, dado que ambos trabajan para los empresarios y los ricos de este país, ellos no están ahí para defender los intereses de los trabajadores y mientras se siga alentando ilusiones en uno ellos, continuaran vigentes las mismas políticas de los últimos 37 años.

Los trabajadores sólo pueden confiar en su propia fuerza para producir los cambios que tan urgentemente requieren los pobres de este país, sin organización, movilización y lucha en calles, junto con la construcción de un verdadero partido de los trabajadores, no habrán cambios en este país y seguirá siendo una utopía tener una sociedad mas justa y solidaria.

Seguir leyendo...

“En Chile los políticos y empresarios son criminales”

por Andrés Figueroa Cornejo (Chile)

“Nació en un puerto,
murió en la mar
y se llamaba Juan Salazar.
Anoche, anoche salió a pescar,
cantado anoche se dio a la mar.”
Aquiles Nazca

La privatización del mar y Cosme Caracciolo, dirigente de los pescadores artesanales:
Cosme Caracciolo es Secretario General de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Conapach). “Pero ante todo, soy pescador”, dice mientras hace un alto en sus actividades para conversar con D1.

¿Qué le debe Chile y los pescadores artesanales al último gobierno de la Concertación?
“Durante el gobierno de Michelle Bachelet se aprobó un proyecto de ley a espaldas de la gente. Se le puso “Proyecto Salmonero” y su fin fue rescatar a la industria salmonera. Lo más terrible del proyecto es que cambió el estatuto jurídico de las concesiones marítimas. Antes las concesiones eran bienes nacionales de uso público, por lo cual nadie podía tener la propiedad por esas porciones de agua. Estamos hablando de territorio marítimo. Con la nueva ley las aguas se pueden poner en garantía a la banca. Yo no sé cómo las FF.AA. no han opinado sobre esto, cuando está involucrada la soberanía nacional.”

¿Qué resultados concretos tiene la ley aprobada?
“En la Quinta Región las concesiones del borde costero están tratando de declarar toda la primera milla hasta la segunda, como triple A (Área Apta para Acuicultura). Bajo ese concepto se pueden licitar concesiones. Es posible entonces que un día se privatice todo el borde costero de Arica a Punta Arenas.”

¿En qué territorios la ley funciona con más fuerza?
“Donde está funcionando, debido al salvataje de la industria salmonera, son en las X, XI y XII regiones. Ya todas las concesiones están solicitadas. Y esta ley, además, tiene un efecto retroactivo porque actúa sobre las concesiones que ya están pedidas y otorgadas.”

¿Qué gestiones realizaron ustedes para detener la ley?
“Con cuatro parlamentarios hicimos una presentación al Tribunal Constitucional para declarar inconstitucional la ley; pero después nos dijeron que habíamos hecho el trámite fuera de plazo. ¡Y nosotros con documentos demostramos en la Cámara de Diputados que sí estábamos dentro de los plazos!”

¿Quién estuvo tras la maniobra?
“Aquí el señor José Viera Gallo (ex senador, ex personero de gobierno de la Concertación), que ahora es miembro del Tribunal Constitucional y que siempre operó a favor de los intereses de la industria del salmón y la gran industria pesquera, fue uno de los que más se opuso a nuestra acusación.”

¿Por qué?

“Yo creo que debe tener algún tipo de intereses dentro de la industria del sector (que es mayoritariamente de capitales españoles y japoneses). Siempre Viera Gallo ha estado contra los pescadores artesanales y contra el país.”

LAS CONSECUENCIAS DE LA LEY PRIVATIZADORA

¿Qué ocurre en la actualidad?
“Ahora hay iniciativas que quieren dejar la Ley de Pesca de Lagos (que inauguró la privatización del mar a través de la entrega en propiedad de porcentajes de cuotas de pesca) intacta durante 25 años, o derechamente para siempre, con el argumento del terremoto.”

¿Cómo están distribuidas las cuotas?
“El 95 % de la pesca del jurel está entregado a un grupo pequeño de empresarios; y el 5 % es para el sector pesquero artesanal.”

¿Cuáles han sido los efectos?
“Los recursos pesqueros, en 10 años de aplicación del actual modelo, han ido desapareciendo. La biomasa de algunos recursos ha bajado hasta un 50 %. Se ha concentrado la propiedad de las cuotas. Para el sector pesquero artesanal esto sólo significa hambre y miseria.”

“EL ESTADO Y SUS GOBIERNOS QUIEREN DESTRUIR EL PATRIMONIO PESQUERO DE LA NACIÓN”

¿Cuál es la diferencia entre la pesca artesanal y la explotación de la gran industria?
“Nosotros proveemos de alimentación de buena calidad a la población y explotamos de forma racional el mar. Si no existen los recursos pesqueros, nosotros desaparecemos. El sector empresarial, en cambio, toma esta actividad con un mero objetivo económico. Lo único que le interesa es reducir a dinero en el menor tiempo posible los recursos pesqueros, sin importar lo que ocurra después. Su fórmula es producir el mayor capital, en el menor plazo y al menor costo. Sin embargo, para nosotros la pesca es una forma de vida. Yo soy nieto de pescador, hijo de pescador; un hijo mío fue pescador y falleció en la mar. La pesca artesanal para nosotros es la vida misma. Por eso la defendemos arriesgando hasta el pellejo.”

¿Y qué pasa en otros países?
“Las concesiones también existen en Islandia a través de un sistema de cuotas individuales, pero allí se ha privilegiado mucho a las comunidades de pescadores artesanales. El Estado invirtió más de 200 millones de dólares para comprarle cuotas a la gran industria y entregar mar a los pequeños pescadores. Nada que ver con Chile.”

¿Qué pretende el Estado chileno, entonces?
“El Estado y sus gobiernos quieren destruir el patrimonio pesquero de la nación. Al capitalismo extremo que padecemos la gran mayoría de los chilenos, no le importa el medio ambiente, ni los recursos naturales, ni el planeta. Bajo otro sistema, tendríamos peces para toda la vida.”

Aquí la gente no parece ser muy buena para el pescado…
“Chile, siendo un país costero, es uno de los que menos consume productos del mar del mundo. Los españoles consumen 60 kilos per cápita anuales, y nosotros apenas llegamos a los 6 kilos. Estamos hablando de proteínas sanas, de uno de los mejores alimentos que existen. Pero aquí lo único que se fomenta es el negocio de un puñado de empresarios privilegiados.”

¿Para qué pesca la gran industria?
“Un 70 % de la pesca del jurel capturado por la gran industria es convertido en harina de pescado para alimentar animales, cerdos, vacunos. Para producir un kilo de salmón ocupan de 7 a 10 kilos de jurel convertidos en harina. El jurel no tiene aditivos, colorantes, ni antibióticos como el salmón. Es una locura, considerando que diariamente mueren 30 mil niños de hambre en el planeta. Yo digo que aquí tenemos políticos y empresarios criminales.”

¿Y se advierten soluciones?
“Es urgente cambiar el actual modelo de administración pesquero, porque el que funciona sólo produce concentración y destrucción indiscriminada de recursos del mar. Nosotros estamos dispuestos a conversar. Y si no se nos escucha, para nosotros cualquier forma de lucha es válida cuando existen razones justas.”

¿Cuáles son los operadores de la privatización?

“Felipe Sandoval es uno de los personajes más siniestros que ha tenido el mundo pesquero artesanal. Fue el subsecretario de Pesca de Ricardo Lagos que implementó la privatización, junto a la señora María Alicia Baltierra y la señorita Jessica Fuentes. Durante el gobierno de Bachelet, Felipe Sandoval quedó a cargo de la mesa salmonera para privatizar el mar, y ahora es parte de la plana ejecutiva de la salmonera AquaChile que es la asociación de las empresas salmoneras. Y la señora Baltierra volvió a la subsecretaría de Pesca en este gobierno. Si esto no es corrupción, no sé qué nombre tiene. Chile, en términos pesqueros, es el país más corrupto a nivel mundial.”

LOS HOMBRES

¿Cuál es la vida y las condiciones de trabajo de los pescadores artesanales?
“Los pescadores artesanales son 120 mil; es decir, hay 500 mil personas que viven del rubro. El momento actual es de sobrevivencia. Mi abuelo, con la pesca creó una familia, tuvo hijos, les dio educación. Mi padre hizo lo mismo. Yo medianamente. Pero ahora no quiero que ninguno de mis hijos sea pescador. Bajo las actuales condiciones, no hay futuro ni perspectivas. Hoy no sólo no es posible generar familias, sino que se destruyen. Y el ex Presidente Ricardo Lagos, operador de la privatización del mar, debe responder al país sobre la cantidad de suicidios de pescadores que en la Quinta Región al menos, es de uno a dos casos al mes. Muchos compañeros se van a vivir a las caletas.”

¿Y con cuánto viven?
“Ganan 40 a 50 mil pesos al mes (75 dólares). Pero cuando la gran industria deja de operar, alcanzan los 200 y 250 mil pesos (471 dólares).”

Seguir leyendo...